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El misterio infinito de la deznudez

take-out-the-underweare-and-top-copyNacimos desnudos, pero la cultura en la cual vivimos pretende que atravesemos y salgamos desde este este mundo vestidos elegantes. Sin embargo el cuerpo no fue visto con sospecha en todas las épocas, en todos tipos de sociedades. La desnudez tuvo sus periodos de gloria, las sociedades tradicionales afirmaron y celebraron su carácter mágico. Cual es su misterio, desde donde viene su poder de fascinación? Preguntas incitantes en una época cuando la mirada se acostumbró a pararse a la epidermis.

 

En 2OO9 el fotógrafo Steven Meisel causó todo una tormenta con una campaña de promoción de la colección de primavera-verano de Calvin Klein. Tres foto-modelo vistas solo en vaqueros se besaban y se abrazaban con sus parejas. Todos están sentados sobre el mismo sofá y los gestos sensuales sugieren algo que las televisiones americanas y el YouTube  consideraron peligroso. Así fue que prohibieron el comercial y las fotos relacionados a eso.

En la otra parte del océano, en Europa, el escándalo fue un motivo más para que los medios de comunicación ofrezcan a su público las delicias de las fotos prohibidas. Será que en nuestro continente la mentalidad hacía el cuerpo desnudo está más permisivo? Generalmente sí, pero el motivo principal es el hecho que la desnudez se vende. Y cuanto más se prohíbe mejor se vende con las imágenes desnudas.

El hombre de hoy ve la desnudez, como una perversión porque se relaciona como un reflejo, con connotaciones sexuales, pero también la definen como un estado de inocencia de las culturas que viven “fuera de la civilización”. Cómo es posible que la desnudez sea vista de modos tan contradictorios, y tratada tan diferentemente en contextos diferentes? Los conceptos de la mentalidad moderna generan sobre ella sombras y miedos paradójicos.

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EL FRUTO PROHÍBIDO Y MÉTODO DE MANIPULACIÓN

Una mirada hacia la historia de la humanidad demuestra que la desnudez es una condición predominante para las épocas evolucionadas. Todo, desde la desnudez completa del cuerpo o su cubrimiento parcial, representa un estilo de vida en el periodo griego-romano, y una gran parte del Medioevo.

Pero incluso hoy hay pueblos que han mantenido la costumbre de no ponerse ropa. La mentalidad moderna los juzga como primitivos e inferiores. Así que los misionarios, colonizadores, y comerciantes hicieron todo lo posible para vestir a los “salvajes”.

La contradicción surge en una de las sociedades más civilizadas, la americana promueve valores religiosos y familiares con un puritanismo que se acerca más a la  rigidez acerca del cuerpo desnudo, pero al mismo tiempo esta misma sociedad explota sexualmente la desnudez, sosteniendo industrias que generan millones de dólares anualmente.

En comparación, la sociedad de Europa es más abierta hacia la aparición del cuerpo desnudo. Tan abierta que tiende a caer hacia el otro extremo utilizándola más y más para beneficios alucinantes en campañas de publicidad. Un bombardeo de mensajes – en la calle, en la tele, en los cines y en la prensa escrita.

El cuerpo desnudo es utilizado como tentación, como método de persuasión, como un método infalible de manipulación. Y no solo en la publicidad para ropa u objetos de lujo, pero también para vender pintura, coches, productos y servicios bancarios.

Así llegan los medios de comunicación a una actitud esquizofrénica – por un lado publican algunas notas con criticas moralizadoras sobre personas cuyas fotografías de intimidad erótica en pareja llegaron a publicarse en internet sin su intención, pero por otro lado los mismos medios y sitios web invitan a las mujeres que se hagan estrellas de la desnudez, presentando el pronóstico meteorológico, diario de noticias y emisiones para promover mercancías.

En todas estas condiciones el hecho que un sacerdote del Vaticano ha ordenado que todas las estatuas desnudas sean mutiladas y después cubiertas en las partes del cuerpo que su espíritu estrecho no soportaba ver, porque le recordaban demasiado  su propia sexualidad, no nos puede sorprender tanto. Vivimos en una época de violencia extrema en la negación y enmascarando estas obsesiones relacionadas con la sexualidad.

LA HERIDA DE LA SEPARACIÓN ENTRE EL CUERPO Y EL ALMA

La desnudez simboliza en primera instancia el abandono de la hipocresía y el de quitar de las máscaras, que llevamos impuestas por la sociedad. Es una forma de acercarse a lo natural.

Los griegos consideraron el cuerpo un instrumento del alma. En su concepción el alma debe mandar el cuerpo y controlarlo para liberarse del peso de los impulsos y lograr la perfección espiritual. Pero no acusaron el cuerpo, no lo escondieron, no lo castigaron, sino querían que esta convivencia entre el cuerpo y el alma sea llena de armonía.

El asunto griego acerca de la conexión entre cuerpo y el alma se encuentra también en el Cristianismo e incluso en otras tradiciones religiosas y espirituales. Pero el sentido de esta jerarquía ha sido malinterpretado, y la visión que ha nacido, elogia la tendencia ascética, de controlar e incluso de negar el cuerpo, incriminando la desnudez como una de las más peligrosas trampas. La vida espiritual esta entendida como una elevación desde el mundo material hacía lo divino, y el cuerpo como una especie de enemigo que debe ser continuamente vigilado y reprimido, para que no pueda tener las riendas del ser.

Justo esta separación entre cuerpo y alma se vuelve una herida del mundo contemporáneo. El cuerpo está asociado exclusiva y obsesivamente con la sexualidad, con la vergüenza, con las interdicciones. Así se genera la atracción hipnótica, la codicia, la visión desacralizada sobre la desnudez.

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LA DANZA DE LOS SIETE VELOS

Isis es el principio femenino de la naturaleza, que puede dar cabida a toda la génesis, por lo tanto se la llamó "la niñera", "la que recibe todo" y "la de diez mil nombres" – es la naturaleza transformada por la conciencia que recibe todas las formas, todas las ideas. Además un antiguo himno egipcio la llama " la desconocida” "la profundamente oculta "," la que es difícil de lograr", "la gran divinidad invencible.  Se le implora que se manifieste desnuda "que se desahogue de las prendas".

Aunque parece que muestra todo, la desnudez sigue siendo uno de los misterios perturbadores de la Creación. Las diferentes culturas han comprendido esta verdad y han celebrado la fuerza oculta del cuerpo desnudo. La desnudez de una virgen fue llamada también la desnudez abisal Afroditica.

Originalmente la danza de los siete velos ha sido una danza sagrada, llamada también la danza de Isis, es una de las expresiones simbólicas y mágicas de la desnudez. En realidad no tenía ninguna connotación sexual, sino significaba un verdadero viaje hacia al centro de su propio ser.

Quitar los velos simboliza atravesar los siete niveles internos, durante lo cual el hombre se libera de los diversos condicionamientos y apegos - vestidos o capas que debe abandonar para llegar a un estado de completa desnudez del ser absoluto y simple.

En los misterios sagrados de la antigua Grecia hubo un tiempo específico cuando los neófitos tenían que desnudarse y seguir desnudos. El Sufismo también menciona el desgarro de las prendas durante el éxtasis místico – el “tamig”.

Desvestir el cuerpo femenino en la danza de los siete velos es en realidad una revelación de la esencia de Shakti en el mundo, es una metáfora espiritual de lo que significa la naturaleza en todas sus formas y más allá de sus formas. Es un ritual en el cual el cuerpo llega a manifestarse en su elementalidad, en su sustancia virginal anterior y superior a cualquier forma - la mujer se libera gradualmente de los siete velos, y al final de la danza se muestra completamente desnuda.

Sigue un momento de contemplación, de profunda meditación, de epifanía, de comunión con la Divinidad. Nada que ver con los gritos y gestos vulgares, burdos y de poner dinero en los portaligas de la bailarina al final de un espectáculo de striptease.

SIN MÁSCARAS, INMORTALES

En la tradición tántrica la mujer arquetípica se asocia con Kali, la Gran Fuerza Cósmica del Tiempo, "vestida sólo con el espacio". Ella muestra su desnudez sin vergüenza, porque es la perfectamente libre y todopoderosa dueña de la Manifestación.

Pero el color negro de su piel simboliza que ella sigue siendo un misterio en la eternidad. Kali muestra sin revelar completamente, nos invita a entrar en su corazón para hacernos partícipes de los misterios, y no para que nos  los desvele.  Su desnudez es primordial y se disuelve de hecho en la noche, en la oscuridad de antes de la Creación.

Su piel oscura expresa su facultad de contener todo, su infinita compasión, porque el negro es el color en que se derriten todos los colores; el negro absorbe y disuelve, descansa a todos. Mahanirvana Tantra dice: "Como todos los colores son invisibles en el negro, así desaparecen en ella (Kali) todos los nombres y todas las formas." Como el negro es la ausencia de todos los colores, Kali representa la realidad última, el hecho que ella está más allá de toda la manifestación.

Su desnudez es transparente como la naturaleza, la tierra, el mar y el cielo. Kali está libre de cualquier cobertura ilusoria, ya que está más allá de Maya, la ilusión universal. Además, su desnudez simboliza su conciencia completamente iluminada, su conocimiento infinito.

La Gran Fuerza Cósmica del Tiempo es una con Shiva, cuya voluntad se expresa por completo, sin obstáculos a través de ella, por lo tanto ella tiene la perfecta sabiduría y discernimiento espiritual. Kali es el fuego deslumbrante de la verdad que no puede ser ocultada por los velos, o prendas de la ignorancia. Tal verdad simplemente los quema al instante.

Nacemos desnudos y no importa cuantas ropas y maquillajes nos impone la sociedad de hoy, todos nosotros estamos desnudos frente a la muerte. Más que una debilidad y una prueba perpetua para nuestros sentidos codiciosos por el placer, la desnudez mostrada y explotada obsesivamente en nuestro mundo puede convertirse en un tipo diferente de desafío.

Puede convertirse en una razón más para contemplar las verdades eternas, para vivirlas, para volver a descubrirlas en nuestro propio ser, donde nuestra alma nos espera. En silencio, en su brillante desnudez, sonriendo. Inmortal.

 

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