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La cara oculta de la belleza

Todas las verdaderas tradiciones esotéricas hablan de la belleza como una de las maneras más accesibles y eficientes para alcanzar la salud, la alegría, el cumplimiento y la armonía divina en la vida humana.

 

¿Qué es la belleza?

La belleza no es relativa, no es una cuestión de gusto como muchos creen erróneamente; Es uno de los aspectos más objetivos y absolutos de la Realidad. Puede expresarse incluso en números, en medidas y en proporciones. Un fenómeno, un objeto, un ser viviente, así como una actitud, un comportamiento o un gesto específico es hermoso en la medida en que la perfección y armonía divina se reflejen en él.

El hecho de que nos guste o no algo, es subjetivo; depende de nuestro gusto que es moldeado por nuestra personalidad, educación y antecedentes culturales. A menudo se determina por la moda o por las tendencias dominantes de la sociedad, mientras que la belleza real es siempre objetiva. Y como tal, puede conectarnos al Universal, al Divino, que es también la fuente del verdadero amor. Por eso, cuando nos enfrentamos a algo hermoso, maravilloso o mágico, estallamos repentinamente: "¡Vaya, esto es divino!" Porque realmente es ...

"La belleza siempre tiene una resplandencia misteriosa. En su esencia, todas las formas de belleza son místicas." Gregorian Bivolaru

La belleza es la encarnación de la Verdad que de una manera enigmática también está infundida por la energía del amor. Porque en los reinos divinos estos tres son uno: Belleza, Verdad y Amor. Cualquier cosa que excluya a uno de ellos, también les faltará a los demás. Estos tres no pueden existir sin el otro, como un triángulo que no puede existir sin uno de sus puntos.

Belleza en una relación amorosa

La belleza es un ingrediente indispensable en una relación amorosa cumplida. El principio es simple: todo lo que es hermoso - palabras, gestos, experiencias en las que vivimos - hacen que la relación florezca y nos llene. Todo lo que carece de belleza - desconsideración el uno para el otro, comportamiento grosero, lastimar las palabras, luchar por la dominación, usar el otro como objeto, los celos y la posesividad, incluso la banalidad, destruye la relación y sofoca el amor.

Todo lo que hacemos con amor y por amor tiene la oportunidad de ser bello, todo lo que carece de amor y verdad no puede ser hermoso: gestos de comportamiento, peleas estúpidas, agresividad y, lo peor de todo, sexo en ausencia de amor.

Es por eso que la pornografía nunca puede ser hermosa, la prostitución nunca puede ser hermosa, divertirse a través del sexo nunca puede ser hermoso ... porque no hay verdad en ellos, no hay amor en ellos. No existe ninguna conexión con el alma, ninguna conexión con lo Divino.

La ausencia de belleza en una relación es un veneno que mata lentamente el amor que existió en el principio. Esta relación se vuelve tóxica para el alma.

 

¿Qué hacer?

Para encontrar y mantener la belleza y el amor en una relación es necesario una atención constante, conciencia y cuidado. Ser consciente de todo lo que sucede con nosotros, en nosotros y alrededor de nosotros. Comprender y quitar del campo energético de la relación todo lo que nos molesta, destruye, nos arrastra y alimentar lo que es transformador, armonioso y maravilloso. Buscar, encontrar y vivir continuamente lo que es verdadero y bueno. No desde el punto de vista del ego, sino de acuerdo con la armonía divina. Ser fieles a nosotros mismos - a nuestra propia alma - cuyo alimento básico es la belleza, la alegría y la verdad.

Es por eso que extrañamos tanto el amor porque en el amor verdadero todo esto está presente. Al principio ... por algún tiempo ... pero si no somos conscientes y no hacemos el esfuerzo correcto gradualmente se marchitará o desaparecerá.

La belleza nos conecta con los mundos astrales paradisíacos que, aunque no nos damos cuenta, vierten en nuestra vida alegria y felicidad. La fealdad nos conecta, incluso cuando no somos conscientes de ello, con las esferas inferiores del mundo astral que inevitablemente traerá a nuestra vida dificultades, problemas, miseria y destrucción.

Bañar nuestra relación en el campo de la energía nutritiva de la belleza requiere un esfuerzo consciente y sostenido. No sucede por defecto. Pero vale la pena cualquier esfuerzo porque la belleza de la vida cura y regenera el cuerpo, el alma y la mente. Nos da integridad y una vida vivida como un milagro.

El amor es un don divino, pero una relación es una creación humana, una obra de arte, y depende sólo de nosotros convertirla en una obra maestra. Una que produce felicidad, iluminación y conexión continua con el Divino.

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